Los robots... esas máquinas que buscamos que se parezcan lo más posible a nosotros para hacernos la vida más fácil. Ese planteamiento tiene un fallo, cuando más se parezcan a nosotros menos útiles nos van a ser.
Pero hoy no voy a entrar en ello. Hoy voy a entrar en algo que deberíamos envidiar a los robots o a cualquier máquina en general. NO TIENEN SENTIMIENTOS. Deberíamos ser más como ellos y menos "humanos", no tener sentimientos sólo tiene ventajas.
Los sentimientos sólo valen para sufrir, llorar, que duelan, que se rompan órganos vitales ya sea en sentido real o figurado ya que, aunque siguen funcionando el dolor es tan intenso que sería mejor que se pararan y todo se vuelva oscuro. En definitiva, no volver a sentir.
Los sentimientos son esa parte que no te puedes despegar de ti mismo, y mucho menos cuando los quieres mantener lejos. No te dejan hacer nada, no se les puede engañar ni convencer de nada, son ellos los que te convencen a ti. Los que te convencen, te mueven, te pesan, tiran de tu cuello hacia abajo no dejándote levantar cabeza. Te confunden y no te dejan actuar de la manera que sería la más correcta, te detienen en seco y hacen que nada de lo demás importe, que absolutamente nada importe...
Pero si no tuvieras sentimientos no tendrías alicientes para actuar. La capacidad de sufrir es quizá la que te hace libre.
ResponderEliminarA lo mejor te gustaría leer el cuento corto El hombre bicentenario de Isaac Asimov, si no lo has hecho ya.