miércoles, 10 de junio de 2026

09-06-2026 Perder los modales

 Fugaz y explosivo, como un orgasmo, es la sensación de ver el resultado correcto de un experimento que no terminaba de salir como debía. No puedo negar que ha sido un buen momento en el día, probablemente el único que ha contribuido al alza de mi estado de ánimo. Y es muy curioso que no he querido compartirlo con nadie. Eso no quiere decir que no lo haya comunicado, pero internamente sabía que no quería explicar la importancia, que no quería tener que contar por qué es importante y ver la mirada vacía que se produce... No quería tener que ponerme la máscara para que tuviera que ser el "todo" que defendiese un buen día que no lo ha sido. Una semana que no tiene visos de mejorar, una máscara que pesa demasiado.

Y es que el fin de semana el "tironcito" del abismo no fue ligero. La oscuridad volvió a no ser un mero acompañante, un shader alrededor de mi silueta. Tuve que hacer ímprobos esfuerzos para salir de casa y, lo más "divertido", el abismo físico que supone la calle desde un 6º piso no produjo ningún vértigo; al contrario, resultaba excesivamente tentador.

Puedo jugar con las tijeras todo lo que quiera sabiendo que no me las voy a clavar en el pecho, pero las venas arden cada segundo, el cálculo mental de las pastillas necesarias y el efecto de cada una de ellas, los diferentes reactivos al alcance de la mano en un laboratorio de investigación... Los síntomas llevan siendo cristalinos demasiado tiempo, el roce con las paredes, cerrar los puños, la respiración; la rabia, el llanto anudado perennemente a la garganta, la visión de tunel, no poder pensar, el abrumador hieratismo, hartazgo, deseo de dolor físico que permita sacar la cabeza del océano de oscuridad. 

"¿Qué tal?" "¿Cómo vas?" "¿Cómo lo llevas?"... Quien pregunta no quiere recibir la respuesta que recibe, y esa respuesta es inmensamente más optimista que la realidad, porque a nadie le interesa la realidad. Hace meses que, en muchos casos, ni siquiera respondo o lo hago con evasivas, pero esas evasivas van siendo cada vez más frecuentes y se extienden a otras preguntas y a todos, sin distinción.

¿Cómo estoy? Pocas veces he sentido la profundísima tristeza que siento hoy, una tristeza tan indescriptible que la mera curiosidad de saber cuán lejos puede estar el fondo, como una especie de reto masoquista, creo que es lo que me mantiene aún aquí. Y claro, habiendo llegado al punto en que no me apetece enmascarar demasiado, o que la máscara ya no puede ocultar el vacío interior, ya incluso trasluce en mi expresión.

Ayer N me decía que daba la impresión de que quería decirle algo y no lo hacía, hoy le ha llamado mucho la atención la tristeza en mi rostro. Para alguien con ella, con lo que representa, o ha representado, en estos momentos, es un gran contraste ya que en algo que no puede considerarse más que una llamada de atención, es posiblemente la que se ha encontrado, a la vez, la llave hacia las profundidades y el enmascaramiento más fuerte. Que mi cabeza establezca que se ha llegado al límite y que ya no hay más disfraces...

¿Que hay cosas que te quiero decir y no te digo? Claro que las hay, infinitas, volubles, cambiantes. ¿Soy más claro para decirte que nos veamos fuera de ese maldito edificio? ¿Te explico mis intenciones? ¿o te narro por qué no te digo estas cosas? ¿Te cuento las razones fundamentales de mi estado de ánimo? Estoy harto de recetas de psicología barata, de que tenga que cambiar yo, de que no culpe afuera o de que busque mis contras... Muy harto. Cansado de la diferente vara de medir, de tener que atribuirme la autoculpa de todo cuando la práctica totalidad de los seres "racionales" que habitan esta tierra son autentica ponzoña andante a las que se les perdona todo, defectos fisicos, psicologicos e intelecturales. No se si en unas horas, o en unos días, o... en algún momento, tendré ganas de seguir obviándolo, pero ahora mismo no me interesa y mucho menos en mi soledad.

Uno de los pensamientos que más me vienen en estos momentos es uno muy egoista pero racional y perfectamente entendible. Quiero ser "el error" de alguien. El otro día comentaba medio en coña que ni he experimentado, ni creo que vaya a experimentar nunca que me "acosen" en referencia a tener que dar yo "calabazas" a alguien. Eso que parece que todo el mundo ha vivido, pues no... como está tantas veces escrito en estas 1501 entradas... yo no soy "querible", una autentica lástima. Las veces que más cerca he estado de una experiencia similar eran situaciones tan terriblemente concretas y puntuales que... en fin... 

Me voy a la cama, que ya no hilo pensamientos en orden, no sin antes dejar esta joya de Veintiuno



Por un instante lo veo
Exterior, noche, concierto
Floto hacia donde me esperas hoy
Mientras me incendio por dentro

En el cuaderno rojizo
En el que ya nunca escribo
Cosas que no me atreví a decir
Vuelan y te las dedico
Oigo su voz y de repente primavera
Cada palabra se convierte en un poema
Aunque sea solo una vez
Quiero perder los modales
Llévame a ver el final
Hasta saber a qué sabe

Échame sal en la herida una vez en la vida
Que ya aprenderé
Ni tengo medida
Ni quiero tener
Nos echan ya del local,
tengo los nervios en flor
Hay una fiesta después
pero nadie me invitó
Nos encontramos más tarde
y tú vas de la mano
De un joven promesa
recién cancelado
Hay casi famosos,
estrellas de talent
Cantantes de indie
intentando arrimarse
Hay un director que te ofrece un papel
Si quieres salir de este piso con él

Y entretanto
Me está dando lecciones de meritocracia
Gente con apellidos de la aristocracia
Aunque sea solo una vez
Quiero perder los modales
Llévame a ver el final
Hasta saber a qué sabe

Échame sal en la herida una vez en la vida
Que ya aprenderé
Yo ya no tengo salida
Y no la quiero tener
Por una vez en la vida (oh-oh-oh-oh-oh)
Por una vez en la vida (oh-oh-oh-oh-oh)
Por una vez en la vida (oh-oh-oh-oh-oh)
Por esa vez en la vida que nunca se olvida (oh-oh-oh-oh-oh)
Aunque sea solo una vez
Quiero perder los modales
Llévame a ver el final
Hasta saber a qué sabe



miércoles, 20 de mayo de 2026

19/05/2026 El (no) día D

 Tenía un título, frase, lo que sea, perfecto para la entrada de hoy pero se me ha olvidado. Así tengo la cabeza. Ha sido un día más complejo de lo que esperaba en un principio y que ha demostrado que la idea buena era la de no estar allí estas fechas, el problema es que no por lo que se podía pensar en un primer momento.

Decepciones más que importantes que marcaran consecuencias. No se si consecuencias esperadas o inesperadas, pero es lo que hay, a cada acción le viene su reacción, algo que se aprende desde bien pequeños. O al menos es algo que debería aprenderse. Parece que no todo el mundo lo entiende igual. A mi, desde luego, esta experiencia me está trayendo muchas enseñanzas que habrá que aplicar.

Sabe mucha gente que no quería ser este tipo de líder, pero hay comportamientos que no se pueden permitir. Al final este fue el día D, pero no lo fue, al mismo tiempo. Paradojas de la vida, supongo.

martes, 19 de mayo de 2026

18/05/2025

 ¿Qué pasará? ¿qué misterio habrá? Me da que no va a ser mi gran noche. Mañana se deciden muchas cosas y probablemente ninguna. Y  no, no estoy bien, pero en realidad eso ¿a quien le importa?

lunes, 18 de mayo de 2026

17/05/2026 Dulces sueños

 Me confundes de una forma muy extraña porque no se si querrías que estuviese contigo e intentase hacerte la vida más llevadera, más agradable, o que me aleje y te permita olvidarte de mi. Según pienso en mi respuesta a tu último comentario, el que sea, creo que buscas una mano, un hombro en el que apoyarte, y a continuación parece que solo quieres que te dejen en paz.

Aunque prefieras no soñar yo te seguiré deseando dulces sueños, que te alegren un poco el corazón y te hagan más llevadero el día a día.

domingo, 17 de mayo de 2026

16/05/2025 Lo que no te digo cuando te digo hola

 Pues al final resultó que el número estaba bien escrito y que hiciste la más difícil de las opciones, ni muy al principio, ni pasar de todo, la que implica que algo lo tuviste que meditar, que es más importante que una simple anécdota. Lo cual no deja de descolocarme, como la cadencia de los mensajes y el freno en seco a las conversaciones más ligeras.

Te pienso tanto... no quiero cometer un estúpido error que te aleje, ni que el error sea no acercarte. Las opciones se desdoblan en dos muy marcadas y la que vería más clara "desde fuera" es la que la experiencia me lleva a descartar por imposible (algo que refuerzan los "cortes"). La otra opción, más esperable por el pasado aunque más alejada de Ockham se descarta en esas miradas, en el suspiro de alivio, en la, a priori, incontenible sonrisa, en los susurros, en esa forma de hacerme ver, de hacerse ver, que ha pensado en mi, aunque sea un segundo.

¿Qué es lo que no le digo?, lo que no te digo... tantas cosas... Todo lo que no te digo por miedo a asustarte, que posiblemente sea lo mismo que puede terminar haciendo que pienses que lejos estoy yo. Ver patrones en miles de puntos con decenas de miles de dimensiones es más sencillo que saber qué hacer a continuación. Sé demasiado bien lo que es no querer hacer nada, ni estar con nadie, con la seguridad del propio dolor, lacerante y tranquilizante al mismo tiempo. Por eso se que salir de ahí no es algo que uno elija, al menos no del todo. Los pensamientos oscuros son la respuesta más directa y rápida a cualquier interacción y pueden ser puñales muy afilados. Hace falta una motivación en la que apoyarte para salir, pero no puede ser demasiado grande porque se puede presentar como un abismo demasiado insalvable. Aunque suene un poco demasiado a libro de autoayuda también hace falta estar un poco abierto a que la vida en general pueda mejorar, aunque solo sea porque no se vea como puede ir a peor. Y esa es una cosa que te diría si las palabras no tuvieran consecuencias que quedasen escritas en piedra, si se puede rebobinar si provocase un daño, que ni tu ni yo tenemos nada que perder y quizá un mundo que ganar.

Te diría que me gustaría que me incitases a hacer cosas distintas, que te gustasen y que te hiciesen feliz ese rato. Que animándote a hacer algo conmigo descubrieses aficiones nuevas o recuperases las que has dejado de lado.

Te contaría el pánico que me dan los 15 años que acaban de cumplirse sin esa intimidad donde no querría hacer el más absolutos de los ridículos. (Que te deseo, por si no queda claro, y que desearía conocer cada uno de tus placeres, culpables o no). Que quiero entender qué hay debajo de esa crisálida que tienes, conocerte lo suficiente para saber si hay heridas sanables y, si las hay, si puedo ayudarte con ello.

Querría ofrecerte mi apoyo para que pudieras desarrollarte en aquello que te haga feliz, sin que pensases ni por un momento que considero que eres poco o cualquier tontería similar; y a pesar de que ello te llevase a darte cuenta de que quizá, el que no soy suficiente soy yo (y no ahondaré en ese autoataque gratuito que me "regalo"). 

Al menos a mi mismo me queda bastante claro que quiero hacer las cosas de forma diferente a como las he podido hacer en el pasado, porque me importas y realmente me dolería perderte por hacer algo mal (que lo hago y lo haré). No te he deseado buenas noches ni que sueñes... cosas bonitas, aunque lo haría ahora mismo, lo habría hecho. No te digo lo que me gustaría que estuvieses aquí, y enseñarte mi ciudad, la comida española que ojala te gustase, mis manías, mis ñoñerías, todas mis contradicciones y, por supuesto, conocer el espejo de todo esto en ti. 

Mientras tanto sólo la torpe conversación de un muchachito confuso sale de mis dedos tras recibir la ansiada notificación en el teléfono...

viernes, 15 de mayo de 2026

14/05/2026 Un abrazo

 Realmente pensaba que sabría qué escribir, qué expresar, y no es así. Un cúmulo de sensaciones en un día completamente distinto a lo que había pensado hasta llegar a él y solo puedo decir que el punto central, el núcleo alrededor del cuál giraba todo merece lo que es posible que se convierta en el último recuerdo de este arco. Ha sido más cálido y acogedor de lo que esperaba, y más con la nula naturalidad con la que ha llegado, con el desastre de horas, minutos y segundos previos y la aplastante tristeza posterior. 

Ahora bien ¿es posible que ya no sepa ni escribir nueve números a derechas? ¿Soy tan terriblemente estúpido o simple y llanamente estúpido? En fin, supongo que poco importa y que este impás tenía que sorprender de principio a fin. Posiblemente ningún final mejor que el de la primera luna demoniaca para cerrar por hoy y, en cierto modo, cerrar por siempre

jueves, 14 de mayo de 2026

13/05/2026 Futil espera

 Los hilos de pensamiento desaparecen, la ansiedad no hace más que crecer. Llegó el momento de las estupideces ¿no? En fin, al menos esta vez será... diferente