Fugaz y explosivo, como un orgasmo, es la sensación de ver el resultado correcto de un experimento que no terminaba de salir como debía. No puedo negar que ha sido un buen momento en el día, probablemente el único que ha contribuido al alza de mi estado de ánimo. Y es muy curioso que no he querido compartirlo con nadie. Eso no quiere decir que no lo haya comunicado, pero internamente sabía que no quería explicar la importancia, que no quería tener que contar por qué es importante y ver la mirada vacía que se produce... No quería tener que ponerme la máscara para que tuviera que ser el "todo" que defendiese un buen día que no lo ha sido. Una semana que no tiene visos de mejorar, una máscara que pesa demasiado.
Y es que el fin de semana el "tironcito" del abismo no fue ligero. La oscuridad volvió a no ser un mero acompañante, un shader alrededor de mi silueta. Tuve que hacer ímprobos esfuerzos para salir de casa y, lo más "divertido", el abismo físico que supone la calle desde un 6º piso no produjo ningún vértigo; al contrario, resultaba excesivamente tentador.
Puedo jugar con las tijeras todo lo que quiera sabiendo que no me las voy a clavar en el pecho, pero las venas arden cada segundo, el cálculo mental de las pastillas necesarias y el efecto de cada una de ellas, los diferentes reactivos al alcance de la mano en un laboratorio de investigación... Los síntomas llevan siendo cristalinos demasiado tiempo, el roce con las paredes, cerrar los puños, la respiración; la rabia, el llanto anudado perennemente a la garganta, la visión de tunel, no poder pensar, el abrumador hieratismo, hartazgo, deseo de dolor físico que permita sacar la cabeza del océano de oscuridad.
"¿Qué tal?" "¿Cómo vas?" "¿Cómo lo llevas?"... Quien pregunta no quiere recibir la respuesta que recibe, y esa respuesta es inmensamente más optimista que la realidad, porque a nadie le interesa la realidad. Hace meses que, en muchos casos, ni siquiera respondo o lo hago con evasivas, pero esas evasivas van siendo cada vez más frecuentes y se extienden a otras preguntas y a todos, sin distinción.
¿Cómo estoy? Pocas veces he sentido la profundísima tristeza que siento hoy, una tristeza tan indescriptible que la mera curiosidad de saber cuán lejos puede estar el fondo, como una especie de reto masoquista, creo que es lo que me mantiene aún aquí. Y claro, habiendo llegado al punto en que no me apetece enmascarar demasiado, o que la máscara ya no puede ocultar el vacío interior, ya incluso trasluce en mi expresión.
Ayer N me decía que daba la impresión de que quería decirle algo y no lo hacía, hoy le ha llamado mucho la atención la tristeza en mi rostro. Para alguien con ella, con lo que representa, o ha representado, en estos momentos, es un gran contraste ya que en algo que no puede considerarse más que una llamada de atención, es posiblemente la que se ha encontrado, a la vez, la llave hacia las profundidades y el enmascaramiento más fuerte. Que mi cabeza establezca que se ha llegado al límite y que ya no hay más disfraces...
¿Que hay cosas que te quiero decir y no te digo? Claro que las hay, infinitas, volubles, cambiantes. ¿Soy más claro para decirte que nos veamos fuera de ese maldito edificio? ¿Te explico mis intenciones? ¿o te narro por qué no te digo estas cosas? ¿Te cuento las razones fundamentales de mi estado de ánimo? Estoy harto de recetas de psicología barata, de que tenga que cambiar yo, de que no culpe afuera o de que busque mis contras... Muy harto. Cansado de la diferente vara de medir, de tener que atribuirme la autoculpa de todo cuando la práctica totalidad de los seres "racionales" que habitan esta tierra son autentica ponzoña andante a las que se les perdona todo, defectos fisicos, psicologicos e intelecturales. No se si en unas horas, o en unos días, o... en algún momento, tendré ganas de seguir obviándolo, pero ahora mismo no me interesa y mucho menos en mi soledad.
Uno de los pensamientos que más me vienen en estos momentos es uno muy egoista pero racional y perfectamente entendible. Quiero ser "el error" de alguien. El otro día comentaba medio en coña que ni he experimentado, ni creo que vaya a experimentar nunca que me "acosen" en referencia a tener que dar yo "calabazas" a alguien. Eso que parece que todo el mundo ha vivido, pues no... como está tantas veces escrito en estas 1501 entradas... yo no soy "querible", una autentica lástima. Las veces que más cerca he estado de una experiencia similar eran situaciones tan terriblemente concretas y puntuales que... en fin...
Me voy a la cama, que ya no hilo pensamientos en orden, no sin antes dejar esta joya de Veintiuno