¿Por qué La Oreja de Van Gogh se ha empeñado en hacerse eso a si misma? Yo, desde luego, prefiero que tantas canciones que han sido, y son, tan importantes en mi vida queden como estaban, en su momento, con Amaia los primeros años, con Leire después. Igual que no olvidaré nunca El Universo Sobre Mi abriendo mi primer concierto en la voz de Eva Amaral, no olvidaré los de Amaia y Leire (incluyendo aquel último concierto de Amaia donde ya se veía que algo no iba bien del todo). Pero esta especie de regreso autoversionado... qué pena... Qué malo es el ego, y que horribles las justificaciones por las que, por pena o nostalgia, todo vale... No, no podía dejar de hacer un apunte sobre el tema.
En fin, un domingo que no iba a ser rutinario aunque intentase serlo lo más posible. Se acerca una sensación similar a aquel 13 de marzo de 2020, supongo que se irá haciendo más acusada a medida que el viernes llegue a Delicias, cuando, ya en el Alvia que me llevaba de vuelta a casa, sabía que salía de un Madrid que, a mi vuelta, ya no sería igual.
El hervidero que es mi cabeza no descansa, ni lo hará. Habría formas de hacerlo callar, pero ninguna a la que quiera o me permita recurrir. No deja de ser irónico que sí me plantee como aceptable la solución definitiva, pero no a las que se agarra la inmensa mayoria de seres humanos. Estas neuronas nunca fueron fáciles, ni agradables.
Twitter me "tortura" desde hace unos días con frases ñoñas que expresan demasiado bien algunos de mis hilos de pensamiento, en los que quiero habitar, al menos.
Duele tanto estar tan cerca, y a la vez tan lejos, "so close and yet so far" (no, no voy a poner a Giselle, aunque esa escena aparezca siempre con esa frase) de un vuelto absoluto a todo... Es posible que nunca haya estado tan cerca una vida más que apetecible, no sencilla, pero sí disfrutable. Tres o cuatro pequeños cambios, o simplemente confirmaciones, y todo sería radicalmente opuesto. Puede que incluso menos y pasaríamos la más absoluta de las hieráticas desmotivaciones a un genuino interés por disfrutar cada segundo.
Pero supongo que mi vida es mi vida y este espírituo debe tener demasiado pecados por purgar de vidas pasadas. Lo siento, no me vale la psicología barata que me niego a repetir por aquí. Hay cosas que ni dependen ni dependerán nunca de uno mismo y menos aún sin convertirme en alguien, o en algo, que no quiero. Ni pienso que sea perfecto (nada más lejos...) ni tan horrible como para considerar que es necesario que cambie en un sentido que no me haría mejor. Utilizando la analogía de más arriba, si quiero acallar "las voces" se que podría hacerlo con drogas, diferentes, incluyendo las más accesible, peligrosa y normalizada, el alcohol. Y posiblemente eso no solo no alejaría a otras personas, si no que las acercaría pero [...] eso no soy yo, ni, en ningún caso, me haría mejor. Podría ser un déspota y recibiría más respeto, pero no mejor. Podría des-responsabilizarme de lo que no me corresponde. Podría incluso asumir las consecuencias que todo ello me acarrease, a mi, a diferencia de a quien ya es así y no le pasa nada pero, de nuevo, eso no haría que yo no supiera que estaba diluyéndome en algo que no me interesa. Así que es una encrucijada sin solución aparente.
Como he hecho siempre seguiré hasta el final, con el compromiso al 120% pero viendo el precipicio, sin vendarme los ojos. Como en la analogía que más me viene a la mente estos días, un lento e imparable glaciar. Con todo lo que ello implica.
¿Por qué "capibaras"? Por los que he estado terminado estos días para esa ligera despedida y dejar al menos un recuerdo, por lo que pueda pasar.