Vuelvo a tener un PC en condiciones tras casi año y medio sin tenerlo y aquí estoy, probando cómo va Midna en su nuevo hogar después de su larga espera en la caja de más de 2 años :S. Sí, es un poco absurdo. En fin, no voy a alargar este post porque veo que el tiny harvest no está funcionando correctamente en linux y era una de las cosas que quería comprobar (proton funciona bien, pero igual no tanto).
Ahora que ya tengo un teclado en condiciones, una silla adecuada y una pantalla que me lo permite, supongo que podré volver a hacer cosas en casa ¿no? Iremos viendo.
Hoy soñé, de forma muy lúcida (casi que podíamos decir que terriblemente lúcida) con una realidad que no se producirá nunca. Me gustaría pensar que en algún universo alternativo, en alguna frecuencia de vibración distinta de las supercuerdas es lo que ha ocurrido y que, simplemente, he podido asomarme y echar un vistazo a una realidad que no me tiene tanta ojeriza. Pero al levantarme me vi en el espejo y volví a asumir la imposibilidad del hecho. Y es que la realidad es terca, y más que ninguna, la que habito. La conozco y por eso he asumido sus hechos inverosímiles y sus hechos incuestionables.
Esta mañana, antes de asumir que era hora de salir de la cama, soñé con el primer momento de tener en brazos a mi pequeñina. Con el primer momento y con otros después de ese, no muchos, fugaces, etéreos. Sosteniendo a esa bebita perfecta, condenada a ser la niña de mis ojos y a la que intentaría proteger de todo lo malo de este y otros mundos. Tan chiquita y despierta...
Habrá que esperar y confiar que mi cerebro no tarde tanto en regalarme otro delirio imposible como los poquitos que me ha mostrado en estos 37 años
Este blog (y sus hermanos) ha estado muy ligado a los videojuegos desde sus inicios, al fin y al cabo es, en si mismo, una referencia a un juego de mi infancia y, por tanto, no podía dejar de hablar de la aciaga noticia del día de ayer. Sony anunció que dejaría de fabricar juegos físicos para sus consolas en enero de 2028. Así, en frío, de forma completamente unilateral y, aparentemente, inamovible (hace ya unos cuantos años que pareció que el "always online" que nos trató de colar Microsoft era también así y tuvieron que recular). Además, no contentos con esto, hay que añadir que también anunciaron el cierre de las tiendas digitales de PS3 y PS Vita y que sólo han pasado un par de días que han eliminado de los perfiles de los usuarios cientos de películas digitales que habían comprado.
Esta decisión está muy meditada, además de hablada con gran parte de la industria, de las megacorporaciones enormes que hacen lobby contra Stop Killing Games y similares, ya que coincide con la desvergonzonada que supone la edición "física" del GTA V presentada la semana pasada. Busca, basicamente, hacerse con el control de los precios y fabricar un monopolio en el ecosistema concreto del que no se pueda salir y en el que no seas propietario de nada.
Es un plan que se lleva gestando mucho tiempo y que ha contado con la complicidad de las grandes distribuidoras y tiendas que vieron ayer como les podían dar por saco y como en unos meses o años tendrán que cerrar enviando a la calle a decenas, o cientos, de miles de personas que formaban parte de la cadena que nos traía los juegos a casa. Demuestra la maravilla que es este capitalismo voraz que observa cómo se termina su tiempo y trata de exprimir hasta las últimas gotas beneficios antes de la debacle final.
¿Qué opino? Pues que por mi parte, o hay una rectificación completa, o se pueden meter la innecesaria PS6 por donde les quepa. Creo que nos tomamos demasiado poco en serio lo de votar con la cartera y que en un caso como este, donde podemos perder una cantidad de derechos que no nos hacemos una idea, no hay más que decir que "así no". Pienso que igual hay un sitio para una unión de distribuidores, editores éticos, estudios más o menos grandes, etc. para llegar a un acuerdo en el que salvar las consolas lanzando una como debería ser, lo suficientemente abierta y respetuosa como para que sea atractiva y donde todos saquen sus juegos, físicos y digitales, para que podamos disfrutar de los juegos como hemos intentado hacer hasta ahora.
Tratando de defender la "inevitabilidad" de la pérdida del juego físico (antes de esta decisión brutal por parte de Sony), se han oído muchos argumentos a lo largo de los años, la mayoría de los cuales se llevan a que en la música o el cine practicamente ha desaparecido del todo este formato (curiosamente no ha terminado de desaparecer, como pretenden hacer con los videojuegos). La cuestión es que esas dos formas de arte no están ligadas a un número muy limitado de fabricantes de hardware necesario para poder disfrutarlo. Puedes escuchar música de miles de formas, ver películas en infinidad de formatos, y ambos productos son, en esencia, con mayor o menor calidad, el mismo. Un videojuego no es así y mucho menos si tiene un cartel de exclusivo de una plataforma. No es lo mismo y no lo será nunca por la propia naturaleza del producto. Curiosamente en esa comparativa no meten la literatura que se digitalizó hace mucho y aún así los libros físicos siguen llenando estanterías.
Tampoco podemos caer en la autocomplacencia de asumir que decisiones "menos malas" como las game-key-cards de Nintendo, o el proyecto de "digitalización" de discos de Microsoft son una buena noticia. No, lo siento, creo que se han pasado de la ralla y que ya está bien.
Hay dos cosas importantes, la primera es que el formato digital no cuenta con las garantías suficientes para imponerse ya que lo primero que debería ocurrir (y una de las razones por las que las empresas lo quieren hacer tan rápido) es que exista un sistema externo a compañías, con entidad propia y una conservación en el tiempo, de esa "propiedad" digital. Una copia de un producto digital debería tener una entidad en si misma, lo único para lo que debería servirnos la cadena de bloques y los NFTs. Una forma de que se sepa que esa copia no es una mera copia de bits, y, además, que es de su propietario, aunque la empresa que lo vendió desaparezca y sus servidores ya no existan. Deberías poder seguir disfrutando de aquello que has comprado. Además deberías poder aplicarle las modificaciones que quisieses, poder prestarlo, venderlo o lo que te diese la gana. Si no no estás comprando nada, y si la compra no implica posesión, la piratería no es robar.
El otro punto importante es que lo que no puede implicar es sólo una pérdida de derechos para los consumidores que pasarán a tener, obligatoriamente, que contar con un acceso a internet para disfrutar de un ocio que no tendría por qué necesitarlo; que se van a imponer unos precios (ahora, además, dinámicos) que no se dejan regir por el mercado y, por tanto, sujetos a la mayor de las manipulaciones; que nos pueden eliminar de nuestra cuenta, o hacer desaparecer una cuenta que carece de sistemas de seguridad adecuados (no será por que no se han filtrado veces datos de los servidores de Sony ¿no?).
La generación actual de consolas ha sido un despropósito tras otro. Tras 6 años apenas hay juegos que justifiquen el salto, el coste y las 5 o 6 subidas de precios del hardware. Hoy día las consolas cuestan casi el doble que en su lanzamiento, es algo completamente absurdo.
Sé que no van a acabar con los videojuegos porque existirán formas para que sobreviva. Ya es un ocio demasiado extendido, la industria cultural que más dinero mueve en el mundo, como para que un cambio como este termine con ella, pero si que se convertirá en algo más triste y oscuro donde no me van a encontrar. No me preocupa demasiado porque se que se mantendrá de alguna forma y porque, aunque no fuera así, tengo tantos juegos excelentes acumulados que no me harían falta nuevos. Me apena porque es una parte muy importante de mi vida, de mi pasado, de mi presente, y en caso de tenerlo, de lo que sería mi futuro, y en lo que a mí corresponde, no participaré de ese despropósito y aunque pierda la oportunidad de vivir ciertas experiencias, yo no validaré a Sony con lo que está haciendo ni lloraré que desaparezcan cuando lo hagan. Hace falta una purga muy grande entre los conglomerados que piensan que pueden manejar el timón de esta industria y que llevan una década marcando un rumbo equivocado. Y aún así seguimos recibiendo juegos increíbles, la mayoría de los cuales son creados por entusiastas que ponen su alma en proporcionarnos una experiencia inolvidable.
Este no es el fin de los videojuegos, probablemente ni siquiera del formato físico. Pero si es el fin de una era y debería ser la llamada a las armas que debemos responder.
[Update]
Una interesante reflexión al respecto de este tema por parte de Marta Trivi y Alberto Corona:
Mi alma es tan trasparente que hasta yo me sorprendo... Pero ¿qué se espera de un corazón completamente destrozado que trató de asomarse tras la coraza y tuvo que volver a esconderse? Es lo que hay, es lo que toca cuando uno solo siente que está "demasiado viejo para estas mierdas". No tener unos deseos muy grandilocuentes ni nada especialmente raro hay un gran problema y es que no hay mucho a lo que renunciar, no hay muchas cosas más que recortar. Todo es importante, chiquitito pero importante.
Es doloroso que la vida te ofrezca menos que a... en fin, vamos a dejarlo, que no es momento ni lugar.
Hace ya... un buen tiempo que le dije a cierta C que no podría considerarla mi amiga por diversos motivos, pero el principal era que no me nacía contarle ciertas cosas. Ahora, años después, me doy cuenta que los requisitos se han vuelto más inalcanzables a la vez que más sencillos. ¿Cuánta gente puede contar en mi universo con ese estatus? Mejor no hacer recuento ¿no? La cuestión es que llegados a este punto ni siquiera puedo considerarlo una necesidad y probablemente por eso sea más complejo acceder a esa posición que a otra que debería ser más reestrictiva. No se si es triste o no, pero es así, otra de mis miles de contradicciones, supongo. Claramente puedo entrar en ese círculo dentro de lo que otras personas consideran una relación de ese tipo, pero cuando hablamos de alguien que, de niño, ya sentía la soledad cuando celebraba su cumpleaños en un parque infantil...
Demasiado viejo para esta mierda.
Estos días se está hablando mucho de la sensibilidad que hay tras (alguno de) mis escritos. De la que tengo, en general. Pero ¿sabéis qué? que, como todo lo "bueno" que tengo, es una condena. Suena de fondo "(8) entre toda esta gente te hubiese elegido otra vez, otra vez, y otra vez, y otra vez (8)" y se que eso nunca irá conmigo. Siempre he sabido que me falta el lápiz de cera por la nariz, la cuestión es que ahora mismo mi cabeza pide más la tijera en el espacio intercostal izquierdo, la wakizashi atravesando mi bajovientre.
¿Cuántas veces he hablado de desorden en este blog? ¿No son algunas de sus entradas más "famosas" sobre eso? Al final, al menos en mi caso, el desorden físico es una representación muy visual de mi mente.
Se termina un mes más, otro medio año que concluye inalterable, inalterado. La pesadumbre vuelve a coger fuerza, aunque el paso a enfado parece ganar la batalla aún, al menos en la mayor parte. Si que van apareciendo viejos conocidos, síntomas físicos y psíquicos del límite. Los eccemas son cada vez más agresivos, por suerte aún puedo tragar; las ganas de estar fuera se desvanecen pero por ahora no han llegado a volverse invalidantes.
En la última entrada quedaba más velado, pero si, gané el último concurso de microrelatos al que me presenté. Pero tampoco hay nada que celebrar ¿no? Al fin y al cabo la repulsividad que me rodea haría que no fuera agradable, o es lo que se supone.
Y sí, el cinismo emana cuando la oscuridad reina en este erial de pensamientos inútiles. La fina daga, ponzoñosa y de doble filo, capaz de causar un daño abrumador con el movimiento más simple. Una ligera "caricia" más cortante que el más afilado bisturí, dolorosa como un parto, penetrante, eficaz y precisa.
Demasiado viejo para juegos que no llevan a ninguna parte, demasiado cansado para insistir en historias que no estén claras. De verdad que lo siento, pero por muy abierto que esté a que la vida me sorprenda, tampoco voy a darme de cabezazos para partir rocas, porque la experiencia me dice que sólo me haré sangre, y porque demasiado tendría que merecer la pena.
Esta no es noche para volcar por aquí unos pensamientos y sentimientos que son muy repetidos entre muchas de estas páginas y que, por encima de todo, no le interesan a nadie. En este mundo individualista solo se busca una respuesta vacía a un (muchas veces) fingido interés sobre el estado personal. Soluciones sencillas a problemas demasiado complejos para que no sirvan más que a autoafirmar convencimientos y poder seguir optando por los caminos irracionales con los que la práctica totalidad de la gente dirige sus "decisiones". Así que, en realidad, ¿qué más da cómo esté?
Hartazgo profundo es el sentimiento que no me abandona y que está en el centro de todo. Las últimas semanas han sido complejas en lo que a "disfrutar" de mis sentimientos se refiere. Honda tristeza, terrible enfado, que culminan en el hieratismo habitual. Nada cambia, nunca. Y es que ni siquiera podemos hablar de ciclos porque los básicos permanecen haciendo gala de su inevitabilidad.
Los últimos días, quizá como combustible para convertir la tristeza en cabreo, se visibilizan más las faltas de respeto. Todos esos comportamientos, frases, gestos que se tienen conmigo que no pasarían por, siquiera, "de mal gusto", ya no digamos "aceptables" con otros seres humanos. Nunca lo entenderé más allá de esa culpa por no pararlo de un portazo, de una voz, transformándome en alguien más agresivo que deje salir la ira y que, como es lógico, tendrá más respetabilidad y, posiblemente, también más atractivo.
De verdad que aún no comprendo cómo se llegan a producir las situaciones que me ocurren, como las personas consideran que pueden tratarme como no tratarían a nadie más. Y lo más cojonudo es que si no lo soportas con una sonrisa y como fuese lo normal... ya está liada.
Pero bueno, que si, que puedo recibir las patadas que no le darías a la mascota, que sólo tengo defectos y que se puede jugar sin consecuencias. Que se puede contar con que siempre voy a estar, sin estar de forma recíproca. Porque al final, aburro ¿no? Soy un puto coñazo, confiable pero coñazo. Se me atribuyen tantos problemas que luego, claro, no encaja con los éxitos y los premios. Siendo tan inválido funcional ¿como he llego a sobrevivir y estar donde estoy?
Mis logros han molestado siempre tanto a mi alrededor que, naturalmente, uno deja de compartirlos. Pero no, no son regalos, no son "loterías" que llegan por sorpresa y que hay que festejar con champagne. Son minerales que ha costado mucho esfuerzo sacar, que me reafirman en lo que yo sé de mi mismo y en lo que hago, en que no lo estaré haciendo tan mal como podría parecer por los comentarios (vamos a llamarlos) "constructivos" de la gente. Es una putada pero cuando estudias mucho, te preparas intensamente, tratas de verdad de hacerlo bien, una buena nota no alegra tanto como si llega "gratis", el orgullo no es alegría, no va combinado. Y, naturalmente, el fracaso se siente mucho más fuerte que cuando te has dedicado a no hacer nada. Así en todos los aspectos de la vida. Es la maldición de la profesionalidad.
Y, cuidado, eso no quiere decir que no haya alegría ni satisfacción. Pero es tan fácil juzgar lo que pasa por mi cabeza sin estar dentro de la misma... ¡Qué más dará!
En el aspecto más cardiaco... ¿qué decir? Uno tiene ya muchos años y siempre creyó demasiado en el libre albedrío como para ser picapedrero. Tengo demasiada autoconsciencia como para saber que hay actitudes que no merezco y, por tanto, situaciones que no merece la pena alargar en el tiempo. Lo bueno y lo malo de tenerse a uno mismo tan racionalizado es que se puede estar abierto a que surjan historias, incluso sin que tengan que ser perfectas, y que si no lo hacen tampoco provocarán una caída dramática a los abismos...
Fugaz y explosivo, como un orgasmo, es la sensación de ver el resultado correcto de un experimento que no terminaba de salir como debía. No puedo negar que ha sido un buen momento en el día, probablemente el único que ha contribuido al alza de mi estado de ánimo. Y es muy curioso que no he querido compartirlo con nadie. Eso no quiere decir que no lo haya comunicado, pero internamente sabía que no quería explicar la importancia, que no quería tener que contar por qué es importante y ver la mirada vacía que se produce... No quería tener que ponerme la máscara para que tuviera que ser el "todo" que defendiese un buen día que no lo ha sido. Una semana que no tiene visos de mejorar, una máscara que pesa demasiado.
Y es que el fin de semana el "tironcito" del abismo no fue ligero. La oscuridad volvió a no ser un mero acompañante, un shader alrededor de mi silueta. Tuve que hacer ímprobos esfuerzos para salir de casa y, lo más "divertido", el abismo físico que supone la calle desde un 6º piso no produjo ningún vértigo; al contrario, resultaba excesivamente tentador.
Puedo jugar con las tijeras todo lo que quiera sabiendo que no me las voy a clavar en el pecho, pero las venas arden cada segundo, el cálculo mental de las pastillas necesarias y el efecto de cada una de ellas, los diferentes reactivos al alcance de la mano en un laboratorio de investigación... Los síntomas llevan siendo cristalinos demasiado tiempo, el roce con las paredes, cerrar los puños, la respiración; la rabia, el llanto anudado perennemente a la garganta, la visión de tunel, no poder pensar, el abrumador hieratismo, hartazgo, deseo de dolor físico que permita sacar la cabeza del océano de oscuridad.
"¿Qué tal?" "¿Cómo vas?" "¿Cómo lo llevas?"... Quien pregunta no quiere recibir la respuesta que recibe, y esa respuesta es inmensamente más optimista que la realidad, porque a nadie le interesa la realidad. Hace meses que, en muchos casos, ni siquiera respondo o lo hago con evasivas, pero esas evasivas van siendo cada vez más frecuentes y se extienden a otras preguntas y a todos, sin distinción.
¿Cómo estoy? Pocas veces he sentido la profundísima tristeza que siento hoy, una tristeza tan indescriptible que la mera curiosidad de saber cuán lejos puede estar el fondo, como una especie de reto masoquista, creo que es lo que me mantiene aún aquí. Y claro, habiendo llegado al punto en que no me apetece enmascarar demasiado, o que la máscara ya no puede ocultar el vacío interior, ya incluso trasluce en mi expresión.
Ayer N me decía que daba la impresión de que quería decirle algo y no lo hacía, hoy le ha llamado mucho la atención la tristeza en mi rostro. Para alguien con ella, con lo que representa, o ha representado, en estos momentos, es un gran contraste ya que en algo que no puede considerarse más que una llamada de atención, es posiblemente la que se ha encontrado, a la vez, la llave hacia las profundidades y el enmascaramiento más fuerte. Que mi cabeza establezca que se ha llegado al límite y que ya no hay más disfraces...
¿Que hay cosas que te quiero decir y no te digo? Claro que las hay, infinitas, volubles, cambiantes. ¿Soy más claro para decirte que nos veamos fuera de ese maldito edificio? ¿Te explico mis intenciones? ¿o te narro por qué no te digo estas cosas? ¿Te cuento las razones fundamentales de mi estado de ánimo? Estoy harto de recetas de psicología barata, de que tenga que cambiar yo, de que no culpe afuera o de que busque mis contras... Muy harto. Cansado de la diferente vara de medir, de tener que atribuirme la autoculpa de todo cuando la práctica totalidad de los seres "racionales" que habitan esta tierra son autentica ponzoña andante a las que se les perdona todo, defectos fisicos, psicologicos e intelecturales. No se si en unas horas, o en unos días, o... en algún momento, tendré ganas de seguir obviándolo, pero ahora mismo no me interesa y mucho menos en mi soledad.
Uno de los pensamientos que más me vienen en estos momentos es uno muy egoista pero racional y perfectamente entendible. Quiero ser "el error" de alguien. El otro día comentaba medio en coña que ni he experimentado, ni creo que vaya a experimentar nunca que me "acosen" en referencia a tener que dar yo "calabazas" a alguien. Eso que parece que todo el mundo ha vivido, pues no... como está tantas veces escrito en estas 1501 entradas... yo no soy "querible", una autentica lástima. Las veces que más cerca he estado de una experiencia similar eran situaciones tan terriblemente concretas y puntuales que... en fin...
Me voy a la cama, que ya no hilo pensamientos en orden, no sin antes dejar esta joya de Veintiuno
Por un instante lo veo
Exterior, noche, concierto
Floto hacia donde me esperas hoy
Mientras me incendio por dentro
En el cuaderno rojizo
En el que ya nunca escribo
Cosas que no me atreví a decir
Vuelan y te las dedico
Oigo su voz y de repente primavera
Cada palabra se convierte en un poema
Aunque sea solo una vez
Quiero perder los modales
Llévame a ver el final
Hasta saber a qué sabe
Échame sal en la herida una vez en la vida
Que ya aprenderé
Ni tengo medida
Ni quiero tener
Nos echan ya del local,
tengo los nervios en flor
Hay una fiesta después
pero nadie me invitó
Nos encontramos más tarde
y tú vas de la mano
De un joven promesa
recién cancelado
Hay casi famosos,
estrellas de talent
Cantantes de indie
intentando arrimarse
Hay un director que te ofrece un papel
Si quieres salir de este piso con él
Y entretanto
Me está dando lecciones de meritocracia
Gente con apellidos de la aristocracia
Aunque sea solo una vez
Quiero perder los modales
Llévame a ver el final
Hasta saber a qué sabe
Échame sal en la herida una vez en la vida
Que ya aprenderé
Yo ya no tengo salida
Y no la quiero tener
Por una vez en la vida (oh-oh-oh-oh-oh)
Por una vez en la vida (oh-oh-oh-oh-oh)
Por una vez en la vida (oh-oh-oh-oh-oh)
Por esa vez en la vida que nunca se olvida (oh-oh-oh-oh-oh)
Tenía un título, frase, lo que sea, perfecto para la entrada de hoy pero se me ha olvidado. Así tengo la cabeza. Ha sido un día más complejo de lo que esperaba en un principio y que ha demostrado que la idea buena era la de no estar allí estas fechas, el problema es que no por lo que se podía pensar en un primer momento.
Decepciones más que importantes que marcaran consecuencias. No se si consecuencias esperadas o inesperadas, pero es lo que hay, a cada acción le viene su reacción, algo que se aprende desde bien pequeños. O al menos es algo que debería aprenderse. Parece que no todo el mundo lo entiende igual. A mi, desde luego, esta experiencia me está trayendo muchas enseñanzas que habrá que aplicar.
Sabe mucha gente que no quería ser este tipo de líder, pero hay comportamientos que no se pueden permitir. Al final este fue el día D, pero no lo fue, al mismo tiempo. Paradojas de la vida, supongo.
¿Qué pasará? ¿qué misterio habrá? Me da que no va a ser mi gran noche. Mañana se deciden muchas cosas y probablemente ninguna. Y no, no estoy bien, pero en realidad eso ¿a quien le importa?
Me confundes de una forma muy extraña porque no se si querrías que estuviese contigo e intentase hacerte la vida más llevadera, más agradable, o que me aleje y te permita olvidarte de mi. Según pienso en mi respuesta a tu último comentario, el que sea, creo que buscas una mano, un hombro en el que apoyarte, y a continuación parece que solo quieres que te dejen en paz.
Aunque prefieras no soñar yo te seguiré deseando dulces sueños, que te alegren un poco el corazón y te hagan más llevadero el día a día.
Pues al final resultó que el número estaba bien escrito y que hiciste la más difícil de las opciones, ni muy al principio, ni pasar de todo, la que implica que algo lo tuviste que meditar, que es más importante que una simple anécdota. Lo cual no deja de descolocarme, como la cadencia de los mensajes y el freno en seco a las conversaciones más ligeras.
Te pienso tanto... no quiero cometer un estúpido error que te aleje, ni que el error sea no acercarte. Las opciones se desdoblan en dos muy marcadas y la que vería más clara "desde fuera" es la que la experiencia me lleva a descartar por imposible (algo que refuerzan los "cortes"). La otra opción, más esperable por el pasado aunque más alejada de Ockham se descarta en esas miradas, en el suspiro de alivio, en la, a priori, incontenible sonrisa, en los susurros, en esa forma de hacerme ver, de hacerse ver, que ha pensado en mi, aunque sea un segundo.
¿Qué es lo que no le digo?, lo que no te digo... tantas cosas... Todo lo que no te digo por miedo a asustarte, que posiblemente sea lo mismo que puede terminar haciendo que pienses que lejos estoy yo. Ver patrones en miles de puntos con decenas de miles de dimensiones es más sencillo que saber qué hacer a continuación. Sé demasiado bien lo que es no querer hacer nada, ni estar con nadie, con la seguridad del propio dolor, lacerante y tranquilizante al mismo tiempo. Por eso se que salir de ahí no es algo que uno elija, al menos no del todo. Los pensamientos oscuros son la respuesta más directa y rápida a cualquier interacción y pueden ser puñales muy afilados. Hace falta una motivación en la que apoyarte para salir, pero no puede ser demasiado grande porque se puede presentar como un abismo demasiado insalvable. Aunque suene un poco demasiado a libro de autoayuda también hace falta estar un poco abierto a que la vida en general pueda mejorar, aunque solo sea porque no se vea como puede ir a peor. Y esa es una cosa que te diría si las palabras no tuvieran consecuencias que quedasen escritas en piedra, si se puede rebobinar si provocase un daño, que ni tu ni yo tenemos nada que perder y quizá un mundo que ganar.
Te diría que me gustaría que me incitases a hacer cosas distintas, que te gustasen y que te hiciesen feliz ese rato. Que animándote a hacer algo conmigo descubrieses aficiones nuevas o recuperases las que has dejado de lado.
Te contaría el pánico que me dan los 15 años que acaban de cumplirse sin esa intimidad donde no querría hacer el más absolutos de los ridículos. (Que te deseo, por si no queda claro, y que desearía conocer cada uno de tus placeres, culpables o no). Que quiero entender qué hay debajo de esa crisálida que tienes, conocerte lo suficiente para saber si hay heridas sanables y, si las hay, si puedo ayudarte con ello.
Querría ofrecerte mi apoyo para que pudieras desarrollarte en aquello que te haga feliz, sin que pensases ni por un momento que considero que eres poco o cualquier tontería similar; y a pesar de que ello te llevase a darte cuenta de que quizá, el que no soy suficiente soy yo (y no ahondaré en ese autoataque gratuito que me "regalo").
Al menos a mi mismo me queda bastante claro que quiero hacer las cosas de forma diferente a como las he podido hacer en el pasado, porque me importas y realmente me dolería perderte por hacer algo mal (que lo hago y lo haré). No te he deseado buenas noches ni que sueñes... cosas bonitas, aunque lo haría ahora mismo, lo habría hecho. No te digo lo que me gustaría que estuvieses aquí, y enseñarte mi ciudad, la comida española que ojala te gustase, mis manías, mis ñoñerías, todas mis contradicciones y, por supuesto, conocer el espejo de todo esto en ti.
Mientras tanto sólo la torpe conversación de un muchachito confuso sale de mis dedos tras recibir la ansiada notificación en el teléfono...
Realmente pensaba que sabría qué escribir, qué expresar, y no es así. Un cúmulo de sensaciones en un día completamente distinto a lo que había pensado hasta llegar a él y solo puedo decir que el punto central, el núcleo alrededor del cuál giraba todo merece lo que es posible que se convierta en el último recuerdo de este arco. Ha sido más cálido y acogedor de lo que esperaba, y más con la nula naturalidad con la que ha llegado, con el desastre de horas, minutos y segundos previos y la aplastante tristeza posterior.
Ahora bien ¿es posible que ya no sepa ni escribir nueve números a derechas? ¿Soy tan terriblemente estúpido o simple y llanamente estúpido? En fin, supongo que poco importa y que este impás tenía que sorprender de principio a fin. Posiblemente ningún final mejor que el de la primera luna demoniaca para cerrar por hoy y, en cierto modo, cerrar por siempre
Los hilos de pensamiento desaparecen, la ansiedad no hace más que crecer. Llegó el momento de las estupideces ¿no? En fin, al menos esta vez será... diferente
Intrincada pregunta que se me ha planteado hoy que después de un nuevo día complicado. ¿Qué somos? Dices mientras cuestionas cada una de mis palabras anteriores. Cabe la posibilidad de que mis niveles de cortisol y, en general, de negatividad, sean los culpables de que tus palabras me lleguen así, pero lo cierto es que no las siento como un "pique saludable" ni como parte de un juego al que es posible que no sepa jugar. Me gustaría poder agarrarme a que es la proyección de un escudo para impedir que nadie se acerque más de lo que consideras debido, o la muestra más clara de lo "directa" que dices ser, pero lo cierto es que noto en tus palabras una hoja cortante que probablemente ahora no me venga demasiado bien, no cuando lo que ansío es "cortar por la línea de puntos". El problema es que tampoco encaja del todo, cuando me da la impresión de que te gusta mi compañía, claro que eso es lo que puede ser una proyección mía de una realidad inexistente.
¿Qué somos? Creo que esta semana no podría responderte a eso. Probablemente sea más sencillo responder qué es lo que no somos porque también es como tu misma has empezado a decir con ese "no somos compañeros de trabajo". ¿Tu crees que amigos es una buena forma de describirlo? Así lo dijiste hace no mucho, aunque no se si es como querías describirlo o se te escapó. Yo no estoy completamente seguro de poder categorizarlo así cuando creo que a mi alrededor hay... quizás dos o tres personas que podrían entrar en mi definición de amistad y ni siquiera estoy seguro de que sea completamente así. Y es que hay gente que entraría esa definición para casi cualquiera, puede que a quien te referías hoy entrase, pero en la mía caen en un punto que igual es importante. No tengo la necesidad ni, incluso, el interés, de quedar con casi ninguno de ellos, ni tan siquiera de hablar con ellos. En cambio si lo tengo contigo. En contraposición con varios de ellos he hablado de muchas cosas que, viendo tus reacciones, no creo que pudiera hablar contigo, no de esta manera. No se si quiero, o si debo, plantearme algo así ahora mismo. Al fin y al cabo tú no pareces tener ese interés de verme fuera de esas cuatro paredes, las mismas paredes que me han destruido
¿Por qué La Oreja de Van Gogh se ha empeñado en hacerse eso a si misma? Yo, desde luego, prefiero que tantas canciones que han sido, y son, tan importantes en mi vida queden como estaban, en su momento, con Amaia los primeros años, con Leire después. Igual que no olvidaré nunca El Universo Sobre Mi abriendo mi primer concierto en la voz de Eva Amaral, no olvidaré los de Amaia y Leire (incluyendo aquel último concierto de Amaia donde ya se veía que algo no iba bien del todo). Pero esta especie de regreso autoversionado... qué pena... Qué malo es el ego, y que horribles las justificaciones por las que, por pena o nostalgia, todo vale... No, no podía dejar de hacer un apunte sobre el tema.
En fin, un domingo que no iba a ser rutinario aunque intentase serlo lo más posible. Se acerca una sensación similar a aquel 13 de marzo de 2020, supongo que se irá haciendo más acusada a medida que el viernes llegue a Delicias, cuando, ya en el Alvia que me llevaba de vuelta a casa, sabía que salía de un Madrid que, a mi vuelta, ya no sería igual.
El hervidero que es mi cabeza no descansa, ni lo hará. Habría formas de hacerlo callar, pero ninguna a la que quiera o me permita recurrir. No deja de ser irónico que sí me plantee como aceptable la solución definitiva, pero no a las que se agarra la inmensa mayoria de seres humanos. Estas neuronas nunca fueron fáciles, ni agradables.
Twitter me "tortura" desde hace unos días con frases ñoñas que expresan demasiado bien algunos de mis hilos de pensamiento, en los que quiero habitar, al menos.
Duele tanto estar tan cerca, y a la vez tan lejos, "so close and yet so far" (no, no voy a poner a Giselle, aunque esa escena aparezca siempre con esa frase) de un vuelto absoluto a todo... Es posible que nunca haya estado tan cerca una vida más que apetecible, no sencilla, pero sí disfrutable. Tres o cuatro pequeños cambios, o simplemente confirmaciones, y todo sería radicalmente opuesto. Puede que incluso menos y pasaríamos la más absoluta de las hieráticas desmotivaciones a un genuino interés por disfrutar cada segundo.
Pero supongo que mi vida es mi vida y este espírituo debe tener demasiado pecados por purgar de vidas pasadas. Lo siento, no me vale la psicología barata que me niego a repetir por aquí. Hay cosas que ni dependen ni dependerán nunca de uno mismo y menos aún sin convertirme en alguien, o en algo, que no quiero. Ni pienso que sea perfecto (nada más lejos...) ni tan horrible como para considerar que es necesario que cambie en un sentido que no me haría mejor. Utilizando la analogía de más arriba, si quiero acallar "las voces" se que podría hacerlo con drogas, diferentes, incluyendo las más accesible, peligrosa y normalizada, el alcohol. Y posiblemente eso no solo no alejaría a otras personas, si no que las acercaría pero [...] eso no soy yo, ni, en ningún caso, me haría mejor. Podría ser un déspota y recibiría más respeto, pero no mejor. Podría des-responsabilizarme de lo que no me corresponde. Podría incluso asumir las consecuencias que todo ello me acarrease, a mi, a diferencia de a quien ya es así y no le pasa nada pero, de nuevo, eso no haría que yo no supiera que estaba diluyéndome en algo que no me interesa. Así que es una encrucijada sin solución aparente.
Como he hecho siempre seguiré hasta el final, con el compromiso al 120% pero viendo el precipicio, sin vendarme los ojos. Como en la analogía que más me viene a la mente estos días, un lento e imparable glaciar. Con todo lo que ello implica.
¿Por qué "capibaras"? Por los que he estado terminado estos días para esa ligera despedida y dejar al menos un recuerdo, por lo que pueda pasar.
No pensé que esta fuera a ser la canción de vuelta de este elemento al blog. Sí la autora, que se ha convertido por derecho propio en la banda sonora de esta etapa, pero no necesariamente la canción que termina el post. ¿Cuántas hay? ¿Cuántas entierran el contenido publicado en estas entradas, con su significado o sin él, con la cripticidad que las caracteriza y lo cristalinas que eran en esa maraña de sinapsis que es pensamiento?
¿Por qué esta? Porque ha empañado mis ojos según iba a la compra este sábado complejo que ahora mismo es, a la vez, uno más entre tantos y el que podría ser el último que pase en esta ciudad. Esto último es, por muchos motivos, difícil que se cumpla, pero el hecho de que no sea imposible ya es, en si mismo, importante... Dentro de 7 días no estaré aquí aunque hace un mes estaba más o menos seguro de que, al menos ese sábado, lo estaría.
La semana que va a comenzar es todo lo contrario a una semana de transición, aunque cumple casi todos los parámetros. Es una semana de ruptura y cierre previa a la que debería haber sido la de ruptura y cierre. Porque sí, aunque nada cambie, todo va a cambiar. Aunque el... 23 de mayo vuelva, el 25 pisase el mismo laboratorio otra vez y la decisión fuese que no hay decisión... en realidad muchos "cristales" están destinados a romperse esta semana.
Casi una semana seguida soñandome con el mismo lugar, distintas cosas. Con el cuerpo y, sobre todo, la cabeza, agotados. Hoy me levanté tarde tras un delirio onírico que, por primera vez en mucho tiempo ha sido agradable, y el resultado es que hay quien se ha pensado que yo ya "no estaba". Creo que eso marca muy bien lo que debe transmitir mi aspecto, mi voz, mi aura... Y quizá también lo que debería ocurrir porque este agotamiento no se termina y sólo quiero descansar...