Realmente pensaba que sabría qué escribir, qué expresar, y no es así. Un cúmulo de sensaciones en un día completamente distinto a lo que había pensado hasta llegar a él y solo puedo decir que el punto central, el núcleo alrededor del cuál giraba todo merece lo que es posible que se convierta en el último recuerdo de este arco. Ha sido más cálido y acogedor de lo que esperaba, y más con la nula naturalidad con la que ha llegado, con el desastre de horas, minutos y segundos previos y la aplastante tristeza posterior.
Ahora bien ¿es posible que ya no sepa ni escribir nueve números a derechas? ¿Soy tan terriblemente estúpido o simple y llanamente estúpido? En fin, supongo que poco importa y que este impás tenía que sorprender de principio a fin. Posiblemente ningún final mejor que el de la primera luna demoniaca para cerrar por hoy y, en cierto modo, cerrar por siempre
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