sábado, 28 de noviembre de 2009

Unos segundos de.... paz

Durante unos segundos... simplemente estoy... en paz. Probablemente sólo sea el hecho de que soy un blando unido a que acabo de ver el merecido desenlace de la historia de amor más famosa de dentro de 1000 años.
Puede que sigan con sus aventuras, puede que nunca se vuelva a saber nada de ellos, pero... han tenido su momento, su final, el final que debieron tener hace unos años y que les fue arrebatado.
Todos sabíamos que no se podía dejar como se dejó, queríamos conocer el final, y a mi, personalmente, me ha sorprendido gratamente.

¿Un logro más?

Hoy me han vuelto a dar la beca de Colaboración con la Oficina del Conocimiento Abierto (OCA) de la Universidad de Salamanca de la que ya disfruté el año pasado. Que era mía de largo en cualquiera de los baremos de elección de candidatos me han dicho.
Hace 3 días me encontré con un trabajo de repente, así, ale pum...
Mucha gente consideraría todo esto como un gran motivo de alegría. De gozo, de satisfacción personal, de orgullo... Y si, no voy a negar que en parte lo he sentido, lo siento. Me siento mejor que mucha gente que me rodea día a día en clase, pero también se que se debe simple y llanamente a que yo no desperdicio y tiro mi vida como hacen ellos.
Pero... esas buenas sensaciones apenas han durado unos instantes, escasos segundos. Se han visto absorvidas por la oscuridad que me rodea, la desazón, el vacío en el corazón que hace que lo único que me haga seguir sean los reaños de seguir demostrando a... ¿a quién?... ¿a mi? ¿al mundo? que puedo, que soy capaz de seguir.
La necesidad de encontrar mis límites, de encontrar aquello que no pueda superar ya que ni soy superior al resto, ni superior a nadie.
Os dejo ya que estoy divagando demasiado lejos... supongo que he de dormir

domingo, 22 de noviembre de 2009

Limites...

¿Tiene todo lo físico y real un límite? ¿y lo emocional? ¿y lo infinito? ¿las funciones? ¿no es, acaso, todo el universo parte de una función de onda? ¿de muchas?

Hay respuestas que se escapan, cada vez más, de mi concepción, de mi realidad, de mi vida. Hace tiempo pensaba que tenía respuestas para algunas de esas cosas. Pensaba que en mi vida había pocos límites. Que era capaz de aguantar hasta el mismisimo infinito.
En el fondo sabía que eso no era del todo cierto. Todas las personas tienen un límite, todo lo "real" tiene un límite. Simplemente lo consideraba tan lejano que no llegué a pensar que llegaría. Pero cada vez hay más señales de que se acerca.
Lentamente pero sin pausa ni retroceso se acerca el límite de mi cordura. Se acerca el límite de mi aguante, se acerca el límite de.... todo. Esa delgada línea que separa a una persona de su locura, de un estado en el que ya no haya marcha atrás. En el que ya no vale "explotar", ya no vale "soltar" nada, simplemente todo pasa, cada vez más dificl seguir...
Lo "bueno" ya no detiene ni revierte nada, simplemente no afecta. Lo "malo" no hace más que acelerar el inexorable avance hacia el final.
En definitiva, parece que si, hasta yo tengo un límite, hasta yo llego a un estado en el que... ya no importa nada...

martes, 17 de noviembre de 2009

Un día más que pasa

Hoy... creo que necesito escribir. Pero a diferencia de otros días no se de qué escribir, qué decir...
En realidad todo sigue igual que siempre, supongo que nada debe cambiar, mi vida siempre debe ser igual...
De las cosas más reseñables del día de hoy podríamos señalar los avances en la práctica de enlace (he estado codificando casi 2 horas y no como siempre que no llega a 10 minutos), me ha llegado el Pack de actualización a Windows 7, que no utilizaré hasta dentro de un tiempo.
Ah y me he comprado unas preciosas figuras de Alicia en el País de las Maravillas y de Peter Pan que me "traerá Papá Noel"... pero bueno, mi vida es así ¿no?
Poco más que contar, no han publicado las notas del examen parcial de Ingeniería, ni ha salido la resolución de la beca, ni me ha atropellado un coche, ni el mundo ha desaparecido...
Así que no creo que haya que decir mucho más... simplemente, creo que necesitaba escribir algo aqui, para dejar constancia de que he estado. Me voy con la misma sensación que cuando llegué, creo que debo escribir algo, pero no se el qué...

domingo, 15 de noviembre de 2009

Fiate de Mi - María Villalón




¿Qué haces aquí?
Conmigo
¿Qué ves en mi?
No me explico
¿Quién te engañó?
Se muy bien que he sido yo,
no soy lo que te he vendido.

A lo mejor,
no me encuentro tan rota,
Algún botón,
que me cierre la boca,
y no gritar,
cosas que te hagan llorar,
derramar miles de gotas.

Seguro pasará,
quisiera reparar...
¡Lo que me ha salido mal!
Fiate de mí,
yo no te quiero engañar,
quiero conseguir...
parecerme al antifaz,
que te vendí...
ahahaahhh...
Fiáte de mí

Seré capaz,
en tu amor se me nota,
volver a estar,
como antes ahora,
la que vivió,
escapando del dolor,
que probocan los idiotas...

Seguro pasará,
quisiera reparar...
¡Lo que me ha salido mal!
Fiate de mí,
yo no te quiero engañar,
quiero conseguir...
parecerme al antifaz,
que te vendí...
ahahaahhh...

¡Ohoohooooh...!
Fiate de mí,
yo no te quiero engañar,
quiero conseguir...
parecerme al antifaz,
que te vendí...
uhuuuh...
Fiate de mí
Fiate de mí

Infinitamente pequeño

Pequeño, insignificante, inapreciable...
¿Es el mundo muy grande? ¿Es la inmensidad del universo lo que me hace sentirme así? Soy tan pequeño, tan invisible... Tan... insignificante. Importo tan poco. ¿Por qué sigo aquí? ¿Por qué trato de ordenar el caos?
Siempre he querido pasar desapercibido, se que es mi destino, que el menor número de personas se fijen en mi. Que mis acciones pasen desapercibidos. Nunca he querido fama ni reconocimiento. Ni tan siquiera he querido ser importante en la vida de casi ninguna persona.... casi ninguna.
Hay una serie de reglas que se que hay que cumplir y que me he saltado. ¿Qué me queda? ¿Aceptar la invisibilidad? Aceptar que estoy vacío, que no me llena ni aire, ni luz, ni oscuridad. Me compararía a un incorporeo pero hasta esa forma de existencia modifica el mundo más que yo.
¿Puede que llegue el día en que no afecte ni tan siquiera a las más ínfimas partículas de este universo, que ni siquiera se cumpla conmigo el principio de indeterminación? Que el hecho de que yo observe un fenómeno no lo modifique.
¿Para qué pienso, razono, siento, sufro, vivo, me exijo....? ¿Para qué existo? ¿Escuchar música hasta que el cansancio me pueda es mi destino?
Me siento infinitamente pequeño, casi 0 sin llegar a ello, un simple límite hacia la nulidad pero condenado a no alcanzarla, al menos en mucho tiempo.