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lunes, 16 de julio de 2012

[Crítica Literaria] El nombre del viento - Patrick Rothfuss

Ayer terminé otro libro, otra historia más que llegó a su fin y esta vez no podía por menos que hablar de él el mismo día de terminarlo, se que si no lo hiciera sentiría que estoy traicionando a su historia. Ahora, no os negaré que me dio pena terminar esta historia y estuve tentado de dejar el último capítulo como ya he hecho otras veces, pero no fui capaz.


Título: El nombre del viento (The Name of the Wind. The Kingkiller Chronicle: Day One)
Autor: Patrick Rothfuss
Editorial: DeBolsillo
Colección: Best Seller
Páginas: 872. 92 capítulos, prólogo y epílogo
Precio orientativo: 9,95€ (la edición física de bolsillo)

Pero entremos en harina. ¿Qué puedo decir de "El nombre del viento"? O mejor dicho ¿Cómo puedo hacerle honor a semejante obra maestra? Porque si, ahora mismo considero que el primer día de la crónica del asesino de reyes es uno de los mejores libros que he tenido la dicha de leer. Tiene todo lo que le puedo pedir a un libro para que me apasione.

Todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable.

Sin duda mucho me tengo que equivocar para que esta trilogía no termine siendo un clásico a la altura del mejor Tolkien. Porque si, este es solo el comienzo de una trilogía. Y la propia historia está estructurada de esta forma ya que es el propio protagonista quien nos cuenta su historia a lo largo de tres días para que un escriba tome nota de sus aventuras y así quede la verdadera historia guardada para la eternidad.
¿Qué nos cuenta el libro? Pues el libro comienza en una posada, con un enigmático posadero que parece que esconde una vida dura y llena de aventuras detrás de su cansado rostro. A su posada llega un escriba buscando a Kvothe, el sin sangre, el asesino de reyes del que tantas leyendas corren por los cuatro rincones de la civilización.
Y vaya si da con él, nuestro posadero es el Kvothe del que hablan las leyendas y accede a contar su historia  en tres días completos. Y aquí es dónde empieza de verdad nuestro viaje.
En el libro seremos testigos de cómo el joven hijo de unos artistas ambulantes comienza a convertirse en el héroe que narran por los caminos. Pero su camino está muy lejos de ser cómo el de los héroes de los cuentos, su vida es dura, muy dura y sus motivaciones no siempre son nobles.
Acompañaremos a Kvothe en sus primeros años, desde la caravana de sus padres hasta la Universidad a la que irá para convertirse en arcanista y buscará conocer el nombre de todas cosas, para ser alguien tan poderoso como Táborlin, el Grande.
El amor también se cruzará en su camino y también será una dura prueba para nuestro protagonista, él mismo lo considera la parte más importante de su historia y eso, hablando de Kvothe el Arcano, es mucho decir.
Pero quién mejor para presentarse que él mismo con un extracto del libro:

Mi primer mentor me llamaba E'lir porque yo era listo y lo sabía. Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. También me han llamado Shadicar, Dedo de Luz y Seis Cuerdas. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano, Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado. Los he comprado y he pagado por ellos.
Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba "saber".
Me han llamado de muchas otras maneras, por supuesto. La mayoría eran nombres burdos, aunque muy pocos eran inmerecidos.
He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
Quizá hayas oído hablar de mí.

Fragmento épico que me sirve para pasar a hablar sobre mi opinión personal sobre el libro ya que, a lo largo de estas semanas he publicado en diversos lugares varias citas del libro. Hacía muchos años que no doblaba esquinas en un libro. Hacía muchos años que no me gustaban tanto los fragmentos de una historia y, por supuesto, que no había tantos fragmentos que me gustasen.
Incluso me llama releer el libro y eso es algo que si que hace muchísimo tiempo que no hago por propia voluntad. Kvothe es un personaje con el que conectas desde el primer momento. Desde que empieza a narrar su historia con sus andanzas de niño. O al menos a mi me ha pasado así. De hecho hay varias partes que me han resultado extremadamente familiares, salvando las distancias entre un héroe de leyenda y yo, claro está xD.
Con estas palabras de alabanza hacía este libro, no quiero desmerecer a otros libros muy buenos que también he leído recientemente solo quiero que entendáis lo mucho que me ha gustado este. Había días que lo único bueno era leer ese rato antes de dormirme esta historia.
Lo he tratado de condurar lo máximo posible, pero ya no ha dado para más el pobre :-(. Y creedme cuando os digo que hay días que dolía dejar la historia en determinado capítulo (y la mayoría de las veces era incapaz de hacerlo xD).
Como imaginaréis la conclusión está muy clara, el libro es absolutamente genial y hay que leerlo al menos una vez en la vida, así que no se a qué estáis esperando. Me gustaría hacer una mención especial a las personas gracias a las cuales me acerqué a este libro, tan absolutamente fascinadas por el libro que no podían dejarlo ni caminando por la calle. Si algún día leen esto, supongo que sabrán que son ellas. Gracias.
Y ahora solo me queda, decidir qué libro leeré a continuación porque tengo varios comprados que merecen que les dedique un poco de tiempo y sí, se que El Temor de un Hombre Sabio existe, ya está a la venta y traducido, pero no está en bolsillo aún y me gustaría tener los 3 en la misma edición :S. Además, el tercer día aun no ha salido ni siquiera en su país de origen así que me quedan unos cuantos años de espera, hay que tratar de hacerla llevadera :S.
Espero que os haya gustado esta crítica tan... subjetiva xD pero es lo que hay. Y por favor, leed el libro, no os arrepentiréis.

martes, 10 de julio de 2012

¿Casualidad o magia?

Ya estoy terminando El nombre del viento :snif :snif :-(. Sí, ya se que algunos pensaréis que me ha durado demasiado, pero a mi me gusta condurar las buenas historias y esta es increiblemente buena, a la altura del mejor Tolkien u otros genios de la literatura fantástica.
Ayer leyendo entre su último centenar de páginas encontré otra de esas partes que... bueno, no me resulta muy lejana y me gustaría dejaros por aquí, porque... bueno porque si.

Al final encontré a Denna como siempre, por pura casualidad. Iba caminando, muy apurado, pensando en mis cosas, cuando doblé una esquina y tuve que parar en seco para no chocar con ella.
Nos quedamos plantados unas milésimas de segundo, atónitos y sin habla. Pese a que llevaba días buscando su cara en cada sombra y en cada rincón, su presencia me dejó anonadado. Recordaba la forma de sus ojos, peno no su peso. Su oscuridad, pero no su profundidad. Su proximidad me cortó la respiración, como si de pronto me hubieran sumergido en el agua.
Había pasado largas horas pensando cómo sería ese encuentro. Había imaginado la escena un millar de veces. 

Kvothe se encuentra a Denna aparentemente por casualidad, al menos es casualidad las veces que consigue dar con ella, que suelen ser las veces que menos lo espera. Si solo se cuentan los encuentros podría parecer que nuestro protagonista es una especie de mago, bueno, de hecho es simpatista pero el Alar no sirve para lograr esos momentos tan importantes para él. En el libro se cuentan los incesantes intentos de Kvothe por encontrarse con Denna y lo verdaderamente complicado que es que esto ocurra.
Por último quiero dejar también otro fragmento, de unas páginas más adelante, en el que se observa muy buen como Kvothe "se come la cabeza".

Pensé en la nota que me había dejado Denna en la ventana de mi habitación, y por un instante tonteé con la posibilidad de que Sim tuviera razón. Sentí en mi pecho una débil llama de esperanza al recordar la noche que habíamos pasado en lo alto del itionolito.
Entonces recordé que esa noche Denna deliraba. Y recordé a Denna sujetándose al brazo de Lentaren. Pensé en el alto, atractivo y rico Lentaren y en todos los hombres, muchísimos, que tenían algo que ofrecerle que valiera la pena. Algo más que una buena voz y varoniles bravatas.

lunes, 28 de mayo de 2012

Sentimientos literarios


Llevo unos días sin escribir, y esta vez la excusa es, precisamente, que tenía cosas por escribir y que no he hecho. Tenía que escribir una entrada de homenaje a Miyamoto por su premio Príncipe de Asturias y, después de esa, tocaba la del día del orgullo friki de este año, que además iba a ser la entrada que convirtiera este año, ya en mayo, en el año con más entradas de todo el blog. Eso ocurrirá en la próxima entrada por cierto.
Pero no lo he hecho, no he escrito nada. Ni he publicado análisis que tengo pendientes, ni trailers de nuevos juegos, miniaturas de la semana o simplemente reflexiones estúpidas. Nada. Y la verdad es que no tenía mucho ánimo para hacerlo.
Pero ayer estaba leyendo "El nombre del Viento" que sabéis que es el libro que me toca ahora y llegué a una parte que tenía que publicar. De hecho casi me levanto anoche, a las 2 de la mañana para hacerlo, pero logré contenerme, no era momento.
En cualquier caso tenía que hacerlo. El libro me está encantando, como os comentaré varias veces y repetiré en la crítica que le haga. Ya he publicado una frase del mismo aquí, y es la primera vez en muchos muchos años que doblo algunas esquinas del libro para marcar pasajes. El que os voy a presentar es uno de ellos y quiero dejar constancia aquí porque es algo que bien podría haber escrito mi corazón:

Quería cogerle la mano. Quería acariciarle la mejilla con las yemas de los dedos. Quería decirle que era la primera mujer hermosa que veía desde hacía años. Que verla bostezar tapándose la boca con el dorso de la mano bastaba para que se me cortara la respiración. Que a veces no captaba el sentido de sus palabras porque me perdía en las dulces ondulaciones de su voz. Quería decirle que si ella estuviera conmigo, nunca volvería a pasarme nada malo.

Por supuesto en la historia ocurren muchas cosas antes, y muchas más tienen que ocurrir, esto solo es un pequeño, muy pequeño párrafo de la vida de Kvothe. No os lo localizaré para no desvelar cosas que vosotros consideréis importantes. Por último quiero dejaros también el párrafo que sigue al anterior y que también son frases que recorren los laberintos de mi mente demasiadas veces:

Estuve a punto de pedírselo. Notaba la pregunta burbujeando en mi pecho. Recuerdo que tomé aliento y que, en el último momento, vacilé. ¿Qué podía decir? ¿Ven conmigo? ¿Quédate conmigo? ¿Ven a la Universidad? No. Una repentina certeza se tensó en mi pecho como un frío puño. ¿Qué podía pedirle? ¿Qué podía ofrecerle? Nada. Cualquier cosa que dijera parecería estúpida, una fantasía infantil.