Este blog (y sus hermanos) ha estado muy ligado a los videojuegos desde sus inicios, al fin y al cabo es, en si mismo, una referencia a un juego de mi infancia y, por tanto, no podía dejar de hablar de la aciaga noticia del día de ayer. Sony anunció que dejaría de fabricar juegos físicos para sus consolas en enero de 2028. Así, en frío, de forma completamente unilateral y, aparentemente, inamovible (hace ya unos cuantos años que pareció que el "always online" que nos trató de colar Microsoft era también así y tuvieron que recular). Además, no contentos con esto, hay que añadir que también anunciaron el cierre de las tiendas digitales de PS3 y PS Vita y que sólo han pasado un par de días que han eliminado de los perfiles de los usuarios cientos de películas digitales que habían comprado.
Esta decisión está muy meditada, además de hablada con gran parte de la industria, de las megacorporaciones enormes que hacen lobby contra Stop Killing Games y similares, ya que coincide con la desvergonzonada que supone la edición "física" del GTA V presentada la semana pasada. Busca, basicamente, hacerse con el control de los precios y fabricar un monopolio en el ecosistema concreto del que no se pueda salir y en el que no seas propietario de nada.
Es un plan que se lleva gestando mucho tiempo y que ha contado con la complicidad de las grandes distribuidoras y tiendas que vieron ayer como les podían dar por saco y como en unos meses o años tendrán que cerrar enviando a la calle a decenas, o cientos, de miles de personas que formaban parte de la cadena que nos traía los juegos a casa. Demuestra la maravilla que es este capitalismo voraz que observa cómo se termina su tiempo y trata de exprimir hasta las últimas gotas beneficios antes de la debacle final.
¿Qué opino? Pues que por mi parte, o hay una rectificación completa, o se pueden meter la innecesaria PS6 por donde les quepa. Creo que nos tomamos demasiado poco en serio lo de votar con la cartera y que en un caso como este, donde podemos perder una cantidad de derechos que no nos hacemos una idea, no hay más que decir que "así no". Pienso que igual hay un sitio para una unión de distribuidores, editores éticos, estudios más o menos grandes, etc. para llegar a un acuerdo en el que salvar las consolas lanzando una como debería ser, lo suficientemente abierta y respetuosa como para que sea atractiva y donde todos saquen sus juegos, físicos y digitales, para que podamos disfrutar de los juegos como hemos intentado hacer hasta ahora.
Tratando de defender la "inevitabilidad" de la pérdida del juego físico (antes de esta decisión brutal por parte de Sony), se han oído muchos argumentos a lo largo de los años, la mayoría de los cuales se llevan a que en la música o el cine practicamente ha desaparecido del todo este formato (curiosamente no ha terminado de desaparecer, como pretenden hacer con los videojuegos). La cuestión es que esas dos formas de arte no están ligadas a un número muy limitado de fabricantes de hardware necesario para poder disfrutarlo. Puedes escuchar música de miles de formas, ver películas en infinidad de formatos, y ambos productos son, en esencia, con mayor o menor calidad, el mismo. Un videojuego no es así y mucho menos si tiene un cartel de exclusivo de una plataforma. No es lo mismo y no lo será nunca por la propia naturaleza del producto. Curiosamente en esa comparativa no meten la literatura que se digitalizó hace mucho y aún así los libros físicos siguen llenando estanterías.
Tampoco podemos caer en la autocomplacencia de asumir que decisiones "menos malas" como las game-key-cards de Nintendo, o el proyecto de "digitalización" de discos de Microsoft son una buena noticia. No, lo siento, creo que se han pasado de la ralla y que ya está bien.
Hay dos cosas importantes, la primera es que el formato digital no cuenta con las garantías suficientes para imponerse ya que lo primero que debería ocurrir (y una de las razones por las que las empresas lo quieren hacer tan rápido) es que exista un sistema externo a compañías, con entidad propia y una conservación en el tiempo, de esa "propiedad" digital. Una copia de un producto digital debería tener una entidad en si misma, lo único para lo que debería servirnos la cadena de bloques y los NFTs. Una forma de que se sepa que esa copia no es una mera copia de bits, y, además, que es de su propietario, aunque la empresa que lo vendió desaparezca y sus servidores ya no existan. Deberías poder seguir disfrutando de aquello que has comprado. Además deberías poder aplicarle las modificaciones que quisieses, poder prestarlo, venderlo o lo que te diese la gana. Si no no estás comprando nada, y si la compra no implica posesión, la piratería no es robar.
El otro punto importante es que lo que no puede implicar es sólo una pérdida de derechos para los consumidores que pasarán a tener, obligatoriamente, que contar con un acceso a internet para disfrutar de un ocio que no tendría por qué necesitarlo; que se van a imponer unos precios (ahora, además, dinámicos) que no se dejan regir por el mercado y, por tanto, sujetos a la mayor de las manipulaciones; que nos pueden eliminar de nuestra cuenta, o hacer desaparecer una cuenta que carece de sistemas de seguridad adecuados (no será por que no se han filtrado veces datos de los servidores de Sony ¿no?).
La generación actual de consolas ha sido un despropósito tras otro. Tras 6 años apenas hay juegos que justifiquen el salto, el coste y las 5 o 6 subidas de precios del hardware. Hoy día las consolas cuestan casi el doble que en su lanzamiento, es algo completamente absurdo.
Sé que no van a acabar con los videojuegos porque existirán formas para que sobreviva. Ya es un ocio demasiado extendido, la industria cultural que más dinero mueve en el mundo, como para que un cambio como este termine con ella, pero si que se convertirá en algo más triste y oscuro donde no me van a encontrar. No me preocupa demasiado porque se que se mantendrá de alguna forma y porque, aunque no fuera así, tengo tantos juegos excelentes acumulados que no me harían falta nuevos. Me apena porque es una parte muy importante de mi vida, de mi pasado, de mi presente, y en caso de tenerlo, de lo que sería mi futuro, y en lo que a mí corresponde, no participaré de ese despropósito y aunque pierda la oportunidad de vivir ciertas experiencias, yo no validaré a Sony con lo que está haciendo ni lloraré que desaparezcan cuando lo hagan. Hace falta una purga muy grande entre los conglomerados que piensan que pueden manejar el timón de esta industria y que llevan una década marcando un rumbo equivocado. Y aún así seguimos recibiendo juegos increíbles, la mayoría de los cuales son creados por entusiastas que ponen su alma en proporcionarnos una experiencia inolvidable.
Este no es el fin de los videojuegos, probablemente ni siquiera del formato físico. Pero si es el fin de una era y debería ser la llamada a las armas que debemos responder.
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