lunes, 6 de agosto de 2018

Al pie del cañón


Hoy os voy a descubrir otra de esas cosas que nadie se plantea de la genómica y bioinformática, concretamente el distinto flujo de trabajo respecto a lo habitual. Hay muchos investigadores, sobre todo aquellos asociados a las universidades, que toman sus vacaciones en el periodo estival. Bueno, siendo realistas, a muchos Investigadores Principales esto les parece superfluo pero como sus laboratorios quedan vacíos y reciben una notificación por parte del gestor de sus edificios sobre el cierre del mismo para ahorrar en costes, pues no les queda más remedio que echar el cierre.
Las cosas son algo diferentes en las unidades de entidades no tan relacionadas con universidades cuyo edificio no cierra. Y es que estas vacaciones forzosas de muchos investigadores son aprovechadas por ellos mismos para lanzar trabajos o artículos para que "vayan pasando trámites" mientras ellos están en barbecho.  Por tanto en varios aspectos, las temporadas cercanas a los periodos vacaciones habituales se convierten en las épocas de más actividad.
Pero lo cierto es que eso está bien, porque permite rendir mucho más, con la tranquilidad que da no tener entregas "para ayer" pero con una ocupación constante. Además, vivir en una cuidad "de vacaciones" no deja de ser disfrutable. Y luego, cuando la actividad baja mientras se inspeccionan los nuevos datos generados, la rebajas en los viajes son más que considerables. Pero eso es otra historia, ahora hay que seguir disfrutando mientras se hace un gran trabajo, necesario y apreciado. El gusto del trabajo bien hecho, es una lástima que sea un placer tan poco apreciado por la gente que prefiere las cosas a medias.

No hay comentarios: