martes, 18 de diciembre de 2012

Agradables casualidades de una tarde lluviosa


Hay veces que la vida te sorprende, simplemente te sorprende. Llevo quejándome unos días sobre mi estado de ánimo, y la verdad es que me estoy callando mucho. Digamos que "mis problemas hormonales" se agudizan demasiado. Esta semana está siendo especialmente dura, estos días me siento increíblemente solo, como una diminuta gota de agua en la inmensidad del desierto.
Pero esta tarde, y por primera vez, me he encontrado que no soy la única gota en esta yerma superficie. Tenía pendiente desde hace 4 días revisar un blog en internet, algo rutinario, me gusta conocer lo que hay alrededor de este pequeño espacio, soy así. Y esta tarde que, de momento, no tenía nada que hacer, me he decidido a llevar a cabo esa revisión.
Cuál ha sido mi sorpresa cuando me he encontrado posts que podrían haber salido de mi propia cabeza, textos que han aliviado, un poco, mi soledad de manera mucho más efectiva que miles de palabras de consuelo, o millones de conversaciones vacías. Como si hubiera encontrado un alma similar a la mia...
No se, llamadme imbécil si queréis porque al fin y al cabo internet, además de eterno es anónimo ¿no? Puedes ser cualquier persona, pero claro, eso también te lleva a poder ser tu mismo, cosa que el mundo real normalmente no te permite... Yo dejo aquí grandes partes de mi mismo, claro que yo tiendo a ser demasiado cristalino.
Pero creo que ya me estoy desviando del tema y me da que los vapores de etanol que me llegan desde la campana extractora del laboratorio tienen algo que ver. Esta divagación solo era para dejar constancia de este pequeño consuelo que he tenido y que se merecía algo más que un críptico estado en Facebook.

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